Tu cocina central es un proveedor. Trátala como tal.
Una cocina central que abastece a 10, 30 o 100 destinos solo se controla si vende a cada uno como un proveedor más, en el formato en que lo piden y al precio que corresponde. Montamos esa relación: su oferta, sus clientes internos y el control de que lo enviado cuadra con lo recibido.
¿Te suena?
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"La central produce y los locales reciben, pero nadie sabe a qué coste."
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"Enviamos en bandejas y el local lo cuenta en kilos."
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"Lo que sale de la central no coincide con lo que entra en los locales."
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"Los locales compran por fuera lo que la central ya produce."
Lo que hace compleja tu operación
Dos catálogos en uno: lo que la central compra y lo que la central vende.
Formatos de envío distintos de los formatos de compra.
Destinos internos y, a veces, clientes externos con la misma producción.
Un coste por unidad producida que casi nadie conoce.
Lo que montamos
El catálogo de la central: lo que compra y lo que produce, con unidades y formatos de envío.
Las elaboraciones de la central escandalladas, con rendimientos.
La central como proveedor interno de cada destino: su oferta en el formato mínimo de venta y cada destino como cliente en modo economato.
Cada destino pidiendo a la central como a un proveedor, con sus almacenes y su TPV.
El control de que lo vendido por la central cuadra con lo recibido por cada destino.
Lo que opera tu equipo
La central produce, sirve los pedidos y registra mermas. Los destinos piden, reciben e inventarían. Dirección ve el coste por destino.
Si ya usas tSpoonLab
Lo más frecuente en cocinas centrales es haber montado el flujo con traspasos, que mueven stock pero no coste, en vez de proveedor interno, o con la oferta en el formato equivocado. Lo corregimos y cuadramos el histórico desde el último inventario.
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